Narrado por Luke Brown
A un mes de estar saliendo oficialmente con mi abejita, he podido comprobar que lo de gustarme ha evolucionado a algo más con rapidez. No puedo parar de pensar en su sonrisa, ni de sentir euforia al verla, tampoco de idealizarla. Para mí, Amanda era perfecta, la mujer perfecta.
Porque si no era perfecta cómo más podías ser así de linda y divertida. Sonrío al celular leyendo su mensaje en el que aparte de los buenos días me pregunta si me he saltado el desayuno esta vez. N