Doy un buen mordisco al croissant que estoy desayunando mientras camino al lado de Amy. Hoy a las dos nos dio pereza hacer desayuno, y lo compramos en su lugar.
—La comida casera está sobrevalorada — afirmo — Deberíamos comer de este restaurante, todas las mañanas.
—Qué no te escuché mi mamá. Es la hater número uno de las harinas — bromea Amy — Si cuando le dije que me mudaría a América casi le da un ataque al corazón, al saber que soy amante de la bollería, le da el segundo.
Me río con la bo