Ni puedo cerrar los ojos ante el beso que me está dando Damián. Este tampoco es que dure mucho, el abogado se mete entre nosotros para separarnos. Recibimos muchas miradas desaprobatorias y otras de burla de los policías que vienen y van.
—No es un momento adecuado para esto Dan — dice el abogado.
—Sí, sí, sí. Me debo comportar mejor — responde él en una burla animada.
Después hace otra cosa que me desconcierta, enlaza su mano con la mía. Al ver esta extraña conexión frunzo mi ceño y subo el ro