El fin de semana transcurrió con lentitud. Isabella se ocupó de cuidar de su hijo, mientras Ignacio se irritaba fácilmente por cualquier situación.
La única que parecía disfrutar con todo aquello, era Valeria.
“Todo está saliendo a la perfección. Debiste pensarlo bien antes de revolcarte con esa zorra”. Pensó.
Se colocó los lentes de sol, reclinándose en la silla de extensión ubicada a pocos metros de la piscina.
Ignacio salió del agua, tomó la toalla, secó su rostro y se sentó a su lad