Bianca sintió una sacudida tan violenta que la sangre se le retiró del rostro en un segundo, dejándole un zumbido ensordecedor en los oídos. Por dentro, un huracán de sentimientos en conflicto comenzó a despedazarla. Por un lado, su corazón enamorado gritaba de júbilo; el hombre más imponente, frío y codiciado que había conocido la estaba eligiendo por encima de sus propias reglas, ofreciéndole un amor puro, limpio de papeles y transacciones financieras. Él la quería a ella, no a su vientre. Pe