La mansión Riva abrió sus imponentes puertas de par en par para recibir la noche más esperada del mes. El ambiente, usualmente sobrio y silencioso, se transformó por completo al llenarse de adinerados invitados, empresarios de renombre, inversionistas extranjeros y los empleados más destacados de la alta gerencia corporativa. El tintineo de las copas de cristal de bohemia, los violines que tocaban una melodía sofisticada en vivo y el murmullo de las conversaciones de negocios creaban una atmós