Capítulo 37

Un frío punzante, le recorrió la espina dorsal a Bianca. Sin embargo, haciendo gala de la coraza que había pulido tras años de golpes en la vida, tragó saliva y obligó a sus facciones a congelarse en una máscara de absoluta indiferencia. No iba a permitir que la vieran sangrar.

Emma y Alessandro se separaron lentamente al notar la presencia intrusa. La socia se acomodó el cabello corto con un gesto mecánico, girándose para evaluar a la recién llegada. Sus ojos recorrieron de arriba abajo la si
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