Capítulo IX. Los lobos y su mana (parte I).
Faith.
- “¡Hermoso!”- la palabra me salió, sin apenas controlarla.
Pero después del día de locos que llevábamos las dos, ver como el hombre más tentador, atractivo y enloquecedor, se transformara en un ser aún más perturbador y magnético como era ese lobo de pelo rojo como el ocaso, había conseguido que por primera vez en mi vida mi cerebro dejara de funcionar totalmente, para convertirme en un ser de instintos, un ser básico.
Mi instinto me decía que ese enorme lobo era todo y exclusivamente m