—Esto es malo —dijo Darragh.
—¿Qué tan malo? —preguntó Aleksi.
—Lo suficientemente malo para que tema por mi vida.
—¿Cornelia?
—Gianna.
Aleksi pareció desconcertado, mas no pudo seguir preguntando porque unas personas pasaron cerca.
Los hermanos se encontraban en la entrada de uno de los lujosos y exclusivos gimnasios que pertenecían a los Ashbourne como parte de su imperio de negocios. El edificio constaba de cinco pisos, con todo el frente de cristal y una maquinaria exclusiva y variada; en