Esta vez la pareja no tropezó con todos los muebles a su paso, conocían mejor el departamento y habían hecho ese mismo recorrido muchas veces cuando la pasión ganaba.
Darragh giró entre sus brazos a su Luna, la empujó contra la isleta de la cocina y subió su falda.
Gianna apretó las piernas por la tensión, pero su mate la obligó a abrirlas y metió la mano por debajo de la ropa interior hasta tocar ese punto sensible que la hizo gemir. Él la sujetó por el cuello y la hizo ladear la cabeza para