Mark paseó la mirada roja sobre ellos y, con lentitud, hizo una reverencia. Sin embargo, los Ashbourne no se movieron.
Gianna y Harry compartieron una mirada; ¿qué debían hacer? ¿Disparar? Esas pistolas no tenían balas de plata y Mark parecía tener la suficiente fuerza para derribarlos si lo intentaban.
El lobo negro inclinó más la cabeza al frente, hasta que su hocico tocó el suelo, y empezó a recuperar su forma humana.
Kilian trató de acercarse, pero Darragh lo detuvo con un gruñido. Por hon