Gianna apretó el vaso desechable de café cuando esa imagen volvió a su mente. Cada vez que esa escena se reproducía en su cabeza, una pequeñísima jaqueca la embargaba, pero así como llegaba también se iba.
Darragh le envió un mensaje en ese momento; el lobo acababa de aterrizar en Alemania. Gianna no lo acompañó porque tenía trabajo y, aunque podía tomarse unos días libres porque su prometido era el jefe, decidió ser responsable y no aprovecharse del favoritismo.
Esa tarde tenía una cita impo