La loba dejó caer la quijada incapaz de hablar. A su alrededor algunas personas se detuvieron, aplaudieron y soltaron vítores; algunos incluso comenzaron a grabar la escena.
—Gianna Davies —pronunció él con la voz temblorosa, ¡no podía controlarse!—. Yo sé que nuestra historia es… peculiar y que te he fallado en muchas ocasiones antes de todo esto, pero estoy tratando de ser un mejor hombre… para ti.
Omitió los detalles reveladores cuando notó que estaban siendo rodeados por demasiadas personas