Gianna no se sorprendió cuando la llevaron a otro edificio de departamentos, uno mucho más lujoso que el hotel en el que estuvo. Pero lo que si logró sorprenderla fue enterarse de que en ese mismo sitio estaba el departamento de Darragh justo hasta arriba, en el penthouse.
La loba caminó tímida por la recepción con el hermoso vestido de gala. Los hermanos Ashbourne caminaban detrás de ella; era una escena digna de película.
—¿Y mis cosas? —preguntó Gia cuando se detuvieron frente a los ascenso