—No me asustan —bramó Darragh. Gianna no se había equivocado—. Puedo contra todos ustedes.
—Hijo, no…
Pero los ojos grises de Darragh comenzaron a volverse ámbar y eso hizo callar a su padre; ¿pretendía pelear contra decenas de lobos?
—El compromiso se mantendrá —sentenció la madre de Cornelia—. O habrán consecuencias.
La luz parpadeó. Darragh desprendía un aura de ferocidad que hizo a todos retroceder un paso.
¿En serio lucharía contra todos ellos para mantener su unión con Gianna?, se pre