Darragh respiró hondo. Gianna percibió cómo subió y bajó el pecho del futuro alfa; entonces levantó la mirada hacia él y sus ojos se encontraron.
—Odias que tu Luna sea una omega —susurró ella con el pensamiento.
Él desvió la mirada.
—Admito que esto no es lo que esperaba —reconoció él.
—¿Y qué esperabas, lobo? —preguntó Gianna en voz alta y recargó los brazos en los pectorales de Darragh para poder mirarlo a la cara—. ¿La princesa de un lejano país?
Darragh esbozó una sonrisa débil.
—No entien