—Se cayó el perfume, perdón —saludó Jana a Beth, esforzándose por sonar natural.
Beth, al instante, percibió que algo no cuadraba. Había algo extraño en su amiga, pero antes de que pudiera articular la incomodidad que sentía, su mirada se posó en el vestido que llevaba puesto Jana.
—¡¿Ya te vestiste?! ¡¿Me tardé tanto?! —exclamó, entrando rápidamente en la habitación. Su sonrisa se amplió al saludar a las mujeres presentes, pero de inmediato estornudó de forma exagerada—. Maldición, ¿qué marca