No pasó mucho tiempo para que ellos se sumaran a ellas en la pista de baile. Todo parecía ir viento en popas, hasta que «el tirano» sacó su celular y torció el rostro en desaprobación, de inmediato los ojos y el rostro de la pelirroja parecieron luces de emergencia. Daniel trató de no darle importancia a las reacciones de su amigo, mas, cuando lo vio tensar sus hombros y los ojos sobresaltarse en preocupación, lo supo.
Nada podía ser bueno. Por lo que no pudo evitar preguntarse si tenía que ver