La joven llegó al porche con un mejor ánimo que con el que salió. El sol volvía a salir e iluminar un poco más sus días. Por un momento se permitía ser feliz y no dejarse arrollar por el recuerdo de un beso que nunca debió suceder. Ese abatimiento que quedó tras ser sometida a la indiferencia por parte de Daniel, podía haber llegado a su fin ese día. Ya no le daría importancia.
Sintió unos pasos en su dirección, ni volteó para saber de quién se trataba, algo ya se lo decía; era su piel, esa for