Todos rieron, a decir verdad, la reacción de ellos al saberla casada, era de esperarse. Solo Daniel, la nana, su padre y ella sabían en realidad que se impuso ante tan repentina decisión. Ella no conocía a Daniel, más allá de lo que el resto parecía conocer, que era un patán, soez, truhan, incitador de las féminas y que solía tener relaciones de vaivén. Aún para ella era algo irrisorio.
Entre las noticias, lo molesto de dar explicaciones y la inusitada pregunta de Marian, no se había percatado