Mundo ficciónIniciar sesiónEl almuerzo pronto estuvo listo, así que era el momento de muestras de afecto frente a los empleados de la casa al menos. Por el momento, se pudo distraer con la pequeña bola de pelos que encontró esa mañana en su puerta. Necesitaba ponerle un nombre, eso era necesario en verdad. Primero debía preguntarle a Daniel si no tenía uno.
—Marina puedo ayudarla si desea —dijo a la mujer que, aunque mayor se desenvolvía muy bien en la







