—¡Mamá! —Carla corrió hacia ella, envolviéndola en un abrazo que parecía contener todo el miedo y la incertidumbre de los últimos días.
Pablo, más reservado, se acercó después, abrazándola con fuerza.
—Te extrañamos tanto, mamá —dijo con voz baja, pero cargada de emoción.
Carlota sonrió, tratando de contener las lágrimas mientras acariciaba sus cabellos.
—Yo también los extrañé, mis amores. Pero ya estoy aquí, y no pienso separarme de ustedes.
Carla intercambió una mirada con Pablo, la alegría