Amanda caminaba rápidamente por los largos pasillos de la casa de campo, sus tacones resonando con cada paso apresurado.
Estaba furiosa, su cabello alborotado y el labio aún un poco hinchado tras el altercado con Carla. Finalmente, llegó a la sala donde Estuardo se encontraba revisando unos documentos, aparentemente despreocupado.
Sin dudarlo, Amanda abrió la puerta de golpe, lo que hizo que Estuardo levantara la mirada.
—¡No puedo creerlo! —exclamó Amanda, su voz aguda reflejando el enojo qu