Sofía caminaba por los pasillos de la casa con pasos lentos y una sensación de vacío en el pecho. Estuardo no había regresado a la habitación desde que la dejó sola, lo cual, aunque debería haberle causado alivio, solo profundizaba la herida que ella misma se había negado a admitir por tanto tiempo.
Sacó su teléfono y le escribió un mensaje a su hermana Carla, pidiéndole que se encontraran afuera. Necesitaba hablar con alguien, necesitaba aire, y sobre todo, necesitaba escapar de la opresión q