—¿Cómo estás, Sofía? —dijo Santiago, con una sonrisa torcida que no lograba ocultar la sorpresa en sus ojos.
Sofía se quedó helada, su mente tambaleándose entre el asombro y el desconcierto. Las palabras se le escapaban, mientras una mezcla de emociones la inundaba. Había esperado muchas cosas ese día, pero reencontrarse con Santiago… eso nunca lo hubiera imaginado.
—¿Qué haces aquí? ¿Cómo… cómo terminaste trabajando para los Ferreti? —preguntó, su voz temblorosa, aún en shock.
Santiago soltó u