A las 9 en punto Daniel se paró frente a la habitación 706, esto era inusual. Tenía sus dudas al respecto, sabía lo que ella tramaba y, aunque estaba más que entusiasmado con la idea, no resolverían así sus problemas. Golpeó y cuando no recibió respuesta usó su propia llave para entrar.
La habitación estaba tibia y en penumbras, como si no hubiese nadie. Deanna salió de la habitación contigua y Daniel dejó de respirar por un momento. Llevaba puesto un largo camisón de satén blanco con una abert