Leonard no podía sacarla de su cabeza, seguía pensando en esa dulce damita que tanto sabía de música, de la misma música que él amaba. Envidiaba la suerte de Crusher, una mujer con todas esas características era una aguja en un pajar. Sin importar los rumores que corrían, esa mujer no era una oportunista; tenía sentido propio por la vida y gusto por cosas simples.
Hizo que uno de los profesores de la universidad le enviara los videos de Deanna, de las audiciones para el ingreso. No sabía cómo s