47° Un embarazo riezgoso.
Rahyra había puesto el plan en marcha, encendió tres velas en el alfeizar de la ventana y una niña de las viudas silenciosas llegó con un pergamino y ella le entregó otro para la líder de las mujeres, necesitaba todos los ojos de las viudas puestos sobre Haraldt Aling, ella sabía con certeza que el concejero del rey era el que estaba conspirando en su contra, o más bien, a escondidas, y ella lo descubriría.
Apagó las velas y se sentó en la mesa dejando la corona de piedra en el pedestal, ya le