48° La reina traidora.
Kaeira apretó las sábanas contra su pecho, ese día hacía tanto frio como de costumbre, pero por primera vez en su vida no le gustó, el hielo se le metía tenía en los huesos y también en el vientre vacío que antes había ocupado su hijo.
Las doncellas estaban de pie al lado de la cama como dos estatuas firmes sin saber muy bien qué hacer, solo estaban ahí observándola y a Kaeira aquello la estaba impacientando.
— Lárguense — les dijo, pero las mujeres no se movieron — ¡Largo! — les gritó, se sent