46° Como nace una venganza.
Kaeira respiró el aire frio que entraba por la ventana, estaba apenas abrigada con un chal del color de la sangre y observaba los ejércitos de Zorba a los pies del castillo de Belmonte, la mayoría de los hombres estaba encerrado en sus tiendas. Allá en el desierto, el frio en las noches podía llegar a igualar el que hacía esa mañana en las tierra altas, pero en el día los zorbanos estaban más que acostumbrados al calor, es más, lo extrañaban y ella lo notaba cada vez que se cruzaba con alguno p