Capítulo 67 —Domesticado
La historia de Mala Bestia no quedó encerrada en el dormitorio.
Eso fue culpa de Vera.
O al menos eso dijo Mauro cuando, media hora después, Tomás se sentó en la cama con la almohada contra el pecho y preguntó si era verdad que Mauro había tenido un gato asesino.
Mauro, que estaba apoyado contra el cabecero, miró a Vera con una acusación silenciosa.
—Yo no dije asesino —se defendió ella.
Tomás abrió mucho los ojos.
—¿Entonces sí tuvo un gato?
—Tuve un gato —admitió Mauro