Capítulo 66 —El gato
Regresaron del refugio con más preguntas que respuestas.
El diario de Inés viajó sobre las piernas de Vera durante todo el trayecto, envuelto otra vez en el pañuelo viejo, como si esa tela gastada todavía pudiera proteger algo. Mauro manejó en silencio. No intentó preguntarle qué había leído ni qué le había dolido más. Tal vez porque ya había visto suficiente en su rostro cuando salió del casco viejo de la finca.
Al llegar a la casa nueva, Tomás estaba en la sala con Clara,