Capítulo 68 —El pollo
La mañana empezó con olor a café, pan tostado y una tranquilidad tan rara que Vera tardó unos segundos en confiar en ella.
No había papeles abiertos sobre la mesa. No había libretas de Inés, ni fotografías viejas, ni nombres escondidos detrás de iniciales. Solo estaban los tres en la cocina, todavía medio despeinados por el sueño, con Tomás sentado sobre una silla demasiado grande para él y Mauro enfrentándose a una tostada con la misma seriedad con que habría enfrentado a