Capítulo 61 —Lo que falta
Vera no supo cuánto tiempo pasó antes de volver a hablar.
La noche seguía quieta alrededor de la casa, esa casa que unas horas antes había buscado como refugio contra Mauro y que ahora los tenía enredados bajo la misma sábana, desnudos, cansados y demasiado despiertos para fingir que todo había terminado allí.
Tenía una pierna entre las de Mauro, la mejilla apoyada sobre su pecho y la mano extendida sobre uno de los tatuajes que cubrían las marcas antiguas del fuego. Ya