Capítulo 14 —Bajo el agua
Mauro limpió su mano con una servilleta sin prisa. Luego hizo un gesto mínimo a sus hombres para que retiraran el cuerpo. Nadie discutió. Nadie pidió explicaciones. El salón entero parecía haber entendido algo que Vera apenas empezaba a asimilar.
Mauro volvió hacia ella.
Cada paso suyo hizo que el corazón de Vera golpeara más fuerte. Cuando se detuvo a su lado, ella tuvo que obligarse a levantar la mirada. Él no se inclinó demasiado, ni la tocó. Tal vez porque sabía que