Capítulo 15 —Deudas que no se cobran
El beso terminó antes de que Vera supiera qué hacer con la necesidad que lo había provocado.
Mauro se apartó apenas, lo justo para dejar de tener su boca contra la de ella, pero no lo suficiente para romper del todo la cercanía. El agua seguía cayendo sobre ambos, golpeándoles la piel, borrando los últimos restos de sangre que habían quedado en sus brazos, en el pecho de él, en el cuerpo de ella. Vera respiraba con dificultad. No sabía si por el llanto, por e