Capítulo 12 —No quiero una actriz
Apenas la puerta se cerró detrás del empleado, ella giró.
Caminó hacia Mauro sin pensar demasiado. Cada paso le salió de la rabia, de la vergüenza, del sabor que todavía tenía en la boca.
Él apenas alcanzó a mirarla antes de que la bofetada resonara en la estancia.
El golpe dejó un silencio limpio.
Vera se quedó con la mano suspendida, respirando fuerte, sorprendida por el sonido, por el ardor en la palma, por la marca roja que empezó a subir en el rostro de Mau