—Demonios, el matrimonio de ustedes es bien entretenido, ¡Uno nunca se aburre!— decía Eliot, ante la mirada atónita de nosotros. Yo había llegado extremadamente nerviosa a mostrarme el email a Oliver y él automáticamente había llamado a su abogado y yo a la mía. Estábamos en la oficina de Mara pensando qué demonios hacer.
—¿Tu vida es aburrida mi querido colega?— preguntaba Mara con una mirada coqueta.
—Supongo que habría… formas de hacerla muchísimo más entretenida, lo reconozco...— contest