—Lisa Marie... por fin te encuentro— decía él a mí espaldas y cuando volteé, casi no podía creerlo.
Les juro que si en algún momento me había arrepentido de este matrimonio en este preciso momento lo agradecí infinitamente. Si alguna vez Oliver se vio lo más parecido al sol, a un modelo de alta costura, o a un rey, es en este preciso instante.
Su voz gruesa, su acento que sonaba frío y rudo, su porte alto y casi majestuoso... dominaban la pobre entrada del salón de eventos en donde ocurría e