Los labios del rey impactaron contra los de Lyra con una rudeza increíble, sin embargo esta rudeza no la lastimó o la hirió, por el contrario sólo sirvió para profundizar aquel apasionado beso. Las manos de Hades se deslizaron alrededor del cuerpo de ella, mientras sus sentidos se deleitan al encontrarse con la esencia misma de Lyra.
Sin poder evitarlo, sin poder detenerse, Hades tomo a Lyra entre sus brazos, elevándose por el aire con delicadeza, mientras la llevaba a un rincón del balcón, don