—¿Ahora usas corona?—escupió Lyra varios minutos más tarde, con los brazos colgando fuera del balcón, frustrada ante la falta de respuesta de Rhaegal.
El hijo de la luna hizo el ademán de esbozar una media sonrisa, mientras miraba de reojo a la chica de hermosa melena dorada.
—No te preocupes, él aún conserva la suya… si es lo que tanto te preocupa—bufo Rhaegal, mientras estiraba los brazos por encima de su cabeza.
—No me importa—gruñó Lyra. Sin embargo le resultaba casi imposible ocultar la pa