Hades observó a Rhaegal con el ceño fruncido, intentando comprender lo que había ocurrido. Ambos se encontraban solos, en uno de los balcones del castillo, lejos de cualquier oído espía que quisiera entrometerse entre ellos.
—¿Dices que Lyra sigue siendo tu compañera?—preguntó el rey intentando asimilar todo—... pero eso es imposible, yo puedo sentirla a través de nuestro vínculo.
El hijo de la luna pasó una mano por su cabello oscuro, mientras liberaba un profundo suspiro. Con pasos pesados y