Luego de pasar más de media hora observando y seleccionando la enorme montaña de vestidos que Lady Mary sostenía con firmeza ante sus ojos, Lyra decidió que los vestidos no eran lo suyo.
Cuando era pequeña solía utilizar el mismo vestido celeste todos los días, su madre lo lavaba por las noches para que en la mañana pudiera volver a utilizarlo.
El vestido de su infancia era poco más que un trozo de tela prolijamente cortado y remendado un millón de veces por su madre, ya que a la pequeña de cab