En el preciso instante en el que ella puso un pie en el salón del banquete, supo que había cometido un error fatal al escoger el simple y ordinario vestido azul.
Todas las mujeres del lugar vestían los vestidos más lujosos y hostentosos que encontraron en sus vestidores, incluso más de una de ellas había seleccionado el vestido blanco.
Ahora, reunidas en pequeños grupos hablaban entre ellas sobre la belleza o fealdad de algunas mujeres en la sala, mientras que se lanzaban miradas de odio entre