El cuerpo de la bella prostituta temblaba debajo de aquel vestido fino y elegante. Se sentía tonta y ciertamente absurda, mientras que las palabras de Arrobin y el padre de Alexander sacudían su mente.
Aquellas palabras, cargadas con tal nivel de odio y desprecio, estaban bien encaminadas. Ella no era mas que una prostituta, una mujer de la noche. En muchas ocasiones la mala de la historia.
Pero de cierta forma, de alguna manera, el millonario habia logrado conseguir que el enfoque de su mirada