El millonario paso una mano por su cabello dorado, mientras se mantenía de pie ante los folletos que exhibían en el escritorio, su mirada viajaba de uno en uno, sin lograr decidirse por uno u otro.
—¿Necesita ayuda, señor Thompson?—pregunto con delicadeza una de las empleadas.
—Si yo… quiero una luna de miel—comenzó a decir el, sin apartar la mirada de los viajes posibles para realizar—. Me casare hoy y deseo algo especial.
La mujer asintió, mientras buscaba en un archivo cercano.
Alexander se