Franchesca:
El cuerpo de la bella prostituta era débil por la falta de comida que se volvía uno en sus huesos y estomago. Sus pasos eran flojos y algo temblorosos, enviando una sacudida de dolor agonizante con cada avance que daba hacia la libertad.
Pero su mirada era la que marcaba la gran diferencia. Aquella mirada gris impenetrable estaba clavada en el frente del camino, atando con ella una fuerza de voluntad inmensa e increíble. Inquebrantable se podría llegar a decir de ella.
Fueron la