Capítulo 85: Deja que tu cuerpo, se acostumbre a mi calor.
Las pupilas de Juan Andrés se dilataron, y su virilidad se endureció y aumentó de tamaño, sus labios se separaron y la respiración se le acortó.
«¿A qué está jugando?» se cuestionó, a pesar de que la sangre hirvió en sus venas, y que sus manos se movían inquietas ansiando palpar esa suave piel, y recorrer aquellas curvas.
—Te queda bien —carraspeó.
«¿Eso es todo?» cuestionó Paula, el rostro se le llenó de decepción. «¡No debí hacerle caso a Lu!» dijo en su mente, sintió como un nudo se le at