Capítulo 86: Yo sé quién es el culpable.
En la suite de uno de los más lujosos hoteles de la ciudad, el cuerpo desnudo de Lu, reptaba encima del de Miguel, él la sostenía de las caderas, la observaba con las pupilas dilatadas, embelesado por su belleza. Sus firmes pechos danzaban al mismo ritmo que el bamboleo de sus caderas. La una mano de él, se posó en uno de los pezones de Luciana, lo masajeó y acarició, provocando en ella un corrientazo que le hacía arder la piel.
Lu inclinó su espalda hacia adelante, buscó los labios de Miguel,