—¿Cómo se portaron mis niños hoy? —preguntó Lu a maestra que los cuidaba en la guardería.
—Con ellos es complicado, no se adaptan, son demasiado inteligentes para convivir con niños de su edad.
Luciana miró a sus hijos con ternura, lamentó que desde un año atrás ya no estuviera en el programa de protección de testigos, habían condenado a Albeiro a años de prisión y con eso finalizaba el trato con la fiscalía, por consideración con el agente Valencia, le dejaron la casa en la que vivían, pero